La ruptura que más duele es aquella por la que más has apostado

 

Hoy estaba pensando en todas las relaciones que he visto romperse, todas personas distintas, con relaciones distintas, proyectos distintos, y por ello las rupturas también son distintas… Pero hay algo que he observado. He visto que hay rupturas que son superadas con mayor  o menor dificultad o sufrimiento. Superar una ruptura amorosa siempre es doloroso, pero cuanto más uno ha apostado por la relación, más duele esa ruptura.

Apostar y superar una ruptura

Una relación de pareja tiene sus altibajos, puede tener crisis, puntos álgidos y caídas. Cómo vive uno esos momentos y el significado que les atribuye determina cuál será su respuesta. Hay una gran diferencia en cómo se vive una ruptura en el caso de que tú veas desde hace tiempo que la cosa no va del todo bien, y pienses:

  • “Una relación tiene que ser fácil, si esto se complica no vale la pena apostar por ello”
  • “Fifty fifty, yo apuesto si él apuesta”
  • “Lo voy a dar todo por esta relación”

 

En todos los casos es doloroso perder una persona que tienes al lado, en la que confías (o confiabas), que está ahí todos los días, pero tu actitud frente esta relación y cómo actúas cuando ves que no va del todo bien, es crucial a la hora de afrontar la ruptura en el caso de que se dé.

En la vida, como en el juego, cuanto más apuestas más puedes ganar… y más puedes perder. Es un riesgo que podemos correr, pero requiere de dos cosas: consciencia y valentía. Consciencia porque uno tiene que ser consciente de que la posibilidad de perder existe, y de que la pérdida en tal caso será suma. Y valentía, para asumir ese riesgo.  Uno no es valiente si es inconsciente en su apuesta. Si te apuestas la casa en la ruleta rusa, pensando que sólo puedes ganar, si pierdes será mucho más doloroso que si la apuestas sabiendo que puedes perderla y tienes un plan B.

Superar una ruptura amorosa habiendo apostado

Si asumimos apostar fuerte por una relación, cuando no sabemos si la otra persona está apostando tanto por ella, tenemos que ser conscientes de que será probablemente el mayor éxito de nuestra vida si sale bien, pero tenemos que tener en mente que puede salir mal, y pensar en ello, tener presente qué es lo que podemos perder si perdemos. No sólo perderemos a esa persona, perderemos nuestra energía, porque no hay nada más desgastador que estar en una relación infructuosa, perdemos el objetivo de nuestra vida si hemos decidido que nuestro objetivo es estar con esa persona, podemos perder la fe en los hombres (o en las mujeres); puede ser una situación tan estresante que si se sostiene por demasiado tiempo puede acabar en depresión, y ahí se pueden perder las ganas de hacer nada, perder la motivación por aquellas pequeñas y grandes cosas que nos daban placer y hasta perder la capacidad de dar y sentir cariño. El placer es la alegría de vivir.

Seamos conscientes entonces y seamos consecuentes. Podemos apostar, y yo creo que hay que ser valiente y apostar por lo que uno realmente cree que vale la pena, pero pensemos muy bien qué vale la pena, y a qué nos exponemos si apostamos fuerte.

En caso de apostar, no pierdas nunca de vista el objetivo de tu vida, sea cual sea. En cualquier caso, hay un objetivo que no tenemos que perder de vista: la paz interior. Ser responsables de nuestro bienestar y de nuestro equilibrio. Y si un día apostamos fuerte y perdemos, asumir la responsabilidad, dejarnos sentir el dolor y empezar a pensar cómo erguirnos de nuevo.

 

Os dejo dos refranes a tener presentes:

  • "Valiente no es el que no tiene miedo, valiente es el que lo siente y lo afronta."
  • "Una retirada a tiempo es una victoria."

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