Sufrimiento: ¿Cómo dejar de sufrir?

Hoy voy a permitirme ser un poco atrevida. Sé que probablemente este no sea el mejor momento para recibir una idea como esta, porque en medio de una situación dolorosa no es fácil abrirse a según qué cosas, pero si, por lo menos, las escuchamos y las recibimos sin rechazarlas de entrada, hay ideas semilla que pueden germinar en nosotros y florecer cuando el clima sea más cálido. Y la idea es esta:

“El sufrimiento es opcional”

Superar una Ruptura de Pareja

Y ahora cabe explicar que sufrimiento y dolor no son lo mismo. El dolor, ya sea físico o emocional, es una respuesta del organismo a una situación dañina para sí mismo. La respuesta biológica o emocional a ese dolor es normalmente una respuesta adaptativa. Si me quemo un dedo un impulso hace que aparte la mano del fuego, si mi pareja me ha dejado me pongo triste y me baja la energía, para quedarme quieta en un primer momento y así poder ver con perspectiva la nueva situación y elegir cual será el siguiente paso adelante.

Cuando se presenta, el dolor merece y necesita ser notado y escuchado. Hacerlo nos ayuda a gestionarlo, a traspasarlo y dejarlo atrás. Esto no es agradable ni divertido, pero es una manera sana de afrontarlo.

Pero muy distinto es el sufrimiento. El sufrimiento se da cuando nos aferramos a eso que nos duele y no lo dejamos ir, y está más relacionado con los pensamientos que con las emociones. Son muy distintos estos dos tipos de pensamientos, cuando ha habido una ruptura de pareja:

  • DOLOR: Te echaré de menos. Echaré de menos tener a al lado a alguien con quien me sentía tan segura. Me da miedo pensar en cómo empezar mi vida de nuevo. Me duele que me hayas mentido.
  • SUFRIMIENTO: Nunca me has querido. He perdido 10 años de mi vida contigo. No valgo para nada. No podré salir adelante. No entiendo por qué has actuado así.

Los pensamientos vinculados con el dolor son los que se ciñen a la realidad de los propios sentimientos, y no buscan juzgar ni culpar. Simplemente expresar lo que uno siente.

Los pensamientos que nos provocan sufrimiento surgen de creencias erróneas y deseos: deseos de que lo que nos gusta perdure y que lo que no nos gusta acabe o no exista.

Gautama, que era un príncipe de la India, decidió dejar su palacio para encontrar la clave de cómo escapar del sufrimiento, y después de viajar mucho, conocer mucha gente y vivir como un vagabundo, llegó a la conclusión de que el origen del sufrimiento está en las pautas de comportamiento de nuestra propia mente. Vio que eran los deseos lo que causaban este sufrimiento, y que para apaciguarlos sólo cabía hacer una cosa: experimentar la realidad tal como es. Porque negarla o ignorarla nos desgasta. Sentir dolor y querer luchar contra eso es mucho más desgastante que simplemente sentir dolor y ver cuál debe ser el siguiente paso. Gautama consiguió así liberarse de todo sufrimiento (que no del dolor) y desde entonces se le conoció como Buda.

No es necesario aspirar a convertirnos en Buda (aunque no es una mala referencia), pero es muy sano saber qué sentimos y sentirlo sin luchar contra ello.

Traspasar y superar una situación dolorosa, como puede ser superar una ruptura de pareja, puede ser un camino de crecimiento personal. Engancharnos al sufrimiento nos estanca, nos bloquea y nos desgasta hasta puntos infinitos.