Abrazos de dar y de tomar

Hoy no me voy a extender en el  artículo porque quiero que lo que voy a exponer sea claro y conciso. Superar una ruptura de pareja a veces se nos presenta como difícil o complicado, especialmente si hay hijos compartidos. Y es especialmente complejo principalmente por dos motivos:

  1. Lo más probable es que tengas que seguir relacionándote con tu ex, lo cual implica transformar la relación que teníais, y esto no es ni obvio ni inmediato.
  2. Es importante gestionar todas las emociones que aparecen porque si no lo haces las acaban absorbiendo los hijos, y ellos aún tienen menos herramientas que tú para gestionarlas.

Ruptura de pareja con hijos

Hay cosas muy importantes cuando se da una separación de este tipo, como que se dé la noticia a los hijos con los dos padres a la vez, dando la misma versión y sin culpabilizar ni victimizar a ninguno de los dos (una relación de parejas es siempre cosa de dos), y sobre todo, que quede muy claro que la separación nunca es culpa de los hijos y que los padres siempre seguirán siendo padres de los hijos, aunque vivan separados.

Dicho esto, quiero destacar una cosa: los abrazos. Hay algo que no nos enseñan en ningún sitio, pero que creo que todos podemos distinguir. Hay dos tipos muy diferenciados de abrazos: los de dar y los de tomar. Cuando uno se siente mal, dolido, triste, abatido, etc. necesita que le abracen, es en estos casos que los abrazos que da son, consciente o inconscientemente, de tomar. Cuando uno siente que rebosa energía, alegría, amor y positividad, los abrazos que da son de dar. ¿Se entiende la diferencia?

Sé que en momentos de ruptura cualquiera de las partes se puede sentir muy mal, dolida o triste, pero cuando abraza a sus hijos debe, por lo menos intentar, transmitir que eres una persona adulta, que ahora estás en un momento difícil pero que saldrás adelante y que ello no depende de ellos (los hijos). Si nos centramos en esta idea y en el sentimiento de amor hacia nuestros hijos, lograremos darles abrazos de dar, y ellos, consciente o inconscientemente, lo notarán.

Cabe decir que no tenemos que torturarnos, que nadie es perfecto, que gestionar una situación así no es fácil, que todos tenemos momentos de debilidad y que nuestros hijos seguirán su camino independientemente de lo que nosotros hagamos o sintamos, así que si un día te ves dándole un abrazo triste a tus hijos, pues tampoco será un drama, pero está bien poner un poco de conciencia y/o atención en estos pequeños detalles.