¿Tengo que salir o mejor quedarme en casa?

Cómo superar una ruptura de pareja: ¿Me quedo en casa llorando o tengo que salir con mis amistades? ¿Me encierro cual ermitaño o me voy de discotecas como un adolescente en plena pubertad?

Lo importante no es tanto qué hacemos sino la consciencia con que lo hacemos.
Elegir qué hacemos y no sólo ir a la deriva con nuestras emociones.

 

 

 

 

 

 

 

 

Vamos por partes. Empecemos por lo principal: las emociones. ¿Cómo me siento? Las emociones condicionan nuestros pensamientos y nuestras conductas, y a la inversa. Todo es distinto pero todo se retroalimenta, y en función de la emoción que sintamos necesitaremos hacer unas cosas u otras.

En términos generales -y no me gusta generalizar, pero ayuda a simplificar y comunicar-, una emoción vinculada al dolor necesita un tiempo de pausa, un “parar y mirar”. Ver qué me duele, por qué, cual es la situación actual y hacia dónde tengo que ir. En esos casos, un período de introspección y menos relaciones sociales nos puede ayudar a reponer la energía perdida y reenfocarnos. En cambio, una emoción vinculada a la rabia, nos aporta una inyección de energía para ponernos en movimiento. Bien aprovechada, esta energía de la rabia nos ayuda a ponernos las pilas y salir adelante. Si la dirigimos en la dirección correcta será muy útil y productiva.

En este punto es muy importante hacer hincapié en que pararnos por dolor puede ser restaurador durante un tiempo, pero no indefinidamente, porque sino no nos podríamos poner manos a la obra para retomar o rehacer nuestras vidas. Así como con la rabia, está muy bien “hacer cosas” pero atendiendo muy bien en qué invertimos esa energía y cuidar que no lo hagamos para tapar cosas que no queremos ver.

Una vez dicho esto,  ¿qué tengo que hacer? Pues lo primero es sentir qué emoción hay, reconocerla y aceptar que está ahí, llorar si hay que llorar y salir a correr o hacer deporte si necesitamos quemar energía. Una vez echo eso, es bueno recordar que las relaciones sociales son parte importante de nuestra salud. Sí, sí, la OMS (Organización Mundial de la Salud) incluye el aspecto psicosocial dentro de la definición de salud. Así pues, será bueno salir a que nos toque un poco el aire y relacionarnos con otro ser humano. Habrá a quien le apetezca fiesta loca, y habrá quien prefiera tomar el té con una amiga, en cualquier caso es bueno no aislarnos del mundo. Somos animales sociales y lo seguiremos siendo, sintamos lo que sintamos.

Cierto es que en estos momentos, uno tiene que tener muy claro con quién nos hace bien quedar y con quien no –todos tenemos algún amigo, familiar o conocido que nos hunde más que ayuda, a pesar de su buena fe-, por eso es bueno escoger con quien quedamos y también poner atención en los temas que tratemos: recuerda, estar hablando tres horas seguidas de nuestro ex no nos ayudará a sentirnos mejor, pregunta a tu amigo sobre sus proyectos o sobre su día a día, e intenta hablar sobre cómo vas a enfocarte de ahora en adelante.

 

¡Un abrazo bien grande!

 


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Psicologa Barcelona ESi has vivido una ruptura de pareja y te parece aún demasiado intenso como para gestionarlo sólo con la ayuda de amigos y familiares, te ofrezco la posibilidad de hacer las sesiones individuales que sean necesarias para poder acompañarte en este trance. Se recomiendan sesiones presenciales, pero brindo la posibilidad de hacerlas on-line.

Eva Rodríguez

  • Psicóloga experta en Rupturas Emocionales
  • Máster en Terapia Breve Estratégica

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