Cómo superar una ruptura amorosa y no morir en el intento

 

Parece una exageración, pero hay gente que siente que se muere si le dejan o si se da una ruptura amorosa. Pero… ¿qué significa que siente que se muere? Vayamos por partes y veamos qué pueden querer decir diferentes personas con las mismas palabras:

Atención

Una posibilidad es que tu relación haya ocupado un gran porcentaje de tu vida, y que si se acaba dicha relación sientas que tu vida se queda tan vacía que hasta parece que se acaba si se acaba la relación. Esto denota que has puesto la mayor parte de tu atención fuera de tu vida como individuo. Si ha sido así y te das cuenta de que ha sido así, ya es un gran paso, porque lo más importante de tu vida es que prestes atención a tu vida, y que el mayor porcentaje de tu atención se centre en ti y no en nada ni nadie más. Esto puede sonar raro o egoísta pero no es así, se trata de responsabilidad, autoestima, cuidado y desarrollo personal. ¿Y por qué es importante esto? Porque si tu no te ocupas tu vida y te haces responsable de ella, cargas con dicha responsabilidad a tu gente más cercana, que tiende a ser tu pareja y/o hijos. Y que los otros tengan que soportar la carga de tu felicidad… ¿no te parece un poco injusto? Es por esto que si te has dado cuenta que tu vida ha estado centrada en lo que te aportan los demás es una gran oportunidad para cambiarlo y que a partir de ahora tú seas el centro de tu vida y la principal responsable de tu humor y bienestar. (Este tema da para mucho, si venís a alguna de mis charlas podremos desarrollarlo ampliamente).

 

Sentimientos

Otra posibilidad es que dejes de sentir como sentías antes, que estés apática, que ya no tengas ganas de hacer todo eso con lo que disfrutabas antes (salir, viajar, investigar, hacer ganchillo, escalar, escribir, pintar, cocinar, correr, leer, surfear, cantar, conocer gente, etc.). Que quedes con tus seres queridos y no sientas ese cariño que sentías antes. Que tampoco lo sientas ni hacia tu mascota ni hacia los caprichos que te dabas. Parece como si tu corazón se hubiera secado, y te da miedo no volver a sentir como antes. Da miedo y duele, especialmente si crees que nunca volverás a sentir como antes. Y esto es sentirse morir, morir por dentro, morir el cariño, morir la capacidad de sentir y de amar. La buena noticia es que es temporal. Que por muy grande haya sido el golpe, la sorpresa o el revés de la vida, una tiene la capacidad de insuflarle aire a ese corazón, de cuidarle y regarle para que deje de estar seco, para volver a sentir, compartir, reír y vivir como antes… ¡o como nunca! Y no le estoy vendiendo la moto a nadie. Es así. Te caes de tus expectativas y es tu responsabilidad ahora cuidarte para volver a levantarte. Aquí la clave está en qué haces y qué vas a hacer, qué acciones vas a llevar a cabo para aguantar el temporal, poner en marcha tus planes y objetivos, cuidarte y salir adelante. Nadie se muere de pena. Excepto algún caso de viejitos muy viejitos que llevan más de 60 años juntos y que se conoce el caso que muere uno y a las pocas semanas muere el otro. Pero también conozco viejitas muy viejitas, que han vivido más de 60 años con su marido, y que cuando han enviudado les han llorado y echado de menos, pero que también han seguido amando y queriendo a todos los que llevaban amando y queriendo hasta la fecha.

 

Falsas Creencias

Y el caso más dramático. El caso en que una se cree que no puede vivir sin su pareja. Y remarco: se crea. Porque es una creencia. Como decía en el punto anterior, nadie se muere de pena. Pero a veces nos es tan difícil imaginarnos sin nuestra pareja que delante de esa posibilidad preferimos malvivir con el dolor o dejar de vivir para o sentirlo. Esa es una visión basada en una falsa creencia y altamente peligrosa para una misma y para quien te rodea. Y es una falsa creencia porque se basa en la idea de que NECESITAS a tu pareja para vivir, y para vivir sólo hace falta comer, beber y respirar. Si tienes las necesidades básicas cubiertas NO NECESITAS ni a tu pareja ni a nadie para vivir. Es posible que la desees, todos tenemos deseos y nos gustaría que se cumplieran, pero no es lo mismo un deseo que una necesidad. Si el caso es que dependes absolutamente de tu pareja para comer es otro tema, aunque en este caso no creo que expresaras “me muero si me deja” o “no puedo vivir sin él” sino más bien “no puedo separarme”, que como se ve tiene cargas emocionales muy distintas. Y volviendo al tema, ¿por qué en estos casos te sientes morir? Pues porque se te presenta una situación que rompe con tus mayores expectativas y creencias que genera tal intensidad y dolor, que prefieres no existir para no sentir ese dolor. Señoras y señores: vivir duele. Otra falsa creencia es que hay que vivir sin dolores ni contratiempos. Durante el curso de la vida perdemos facultades, tenemos disfunciones orgánicas, perdemos amigos, se mueren familiares, nos echan del trabajo, hasta nos pueden desprestigiar, agredir e insultar. Esas cosas pasan, no nos gustan, pero pasan. Y en eso consiste la vida, en vivirlas y aprender a traspasarlas. En poner límites, resolver esas situaciones y no añadir sufrimiento al dolor. La actitud se moldea con el tiempo, se aprende a afrontar hasta lo más duro de la vida (afrontar no significa olvidar, pero la actitud es básica para afrontar, traspasar y superar). Apostar por lo que nos hace bien y desechar lo que no queremos en nuestra vida. Deberíamos sustituir esas falsas creencias por hechos contrastables, como la superación personal, la posibilidad de reinventarse, el crecimiento personal que nos aporta superar las situaciones más dolorosas y la capacidad infinita de aprendizaje del ser humano. Una es responsable de sí misma tanto cuando le apetece como cuando no le apetece, y eso no te exime de la responsabilidad de hacer todo lo que está en tus manos para salir del hoyo. La vida puede doler, el dolor nos indica algo a resolver, y solo depende de nosotras resolverlo. Como he dicho, la actitud es básica para afrontar estas situaciones, y la actitud depende de ti. Y una vez entendido esto, puedes apostar por una vida que a veces duele, pero que también tiene momentos maravillosos.

 

No existe un manual que explique cómo superar una ruptura amorosa, pero si existiera os aseguro que no excluiría el hecho de afrontar la situación y asumir el dolor. Cuanto antes se asuma antes nos podremos deshacer de él.

Y recordad, la mayor apuesta de la vida es o debe ser tu vida. La vida es cambio, el cambio genera incertidumbre, y la incertidumbre miedo. Pero no hay valientes sin miedo. Así que si se os ha desmontado la vida debido a una ruptura amorosa, los mejores consejos son: responsabilidad, coraje y acción.

 

Un abrazo, de todo corazón.

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