4 noviembre, 2016

CÓMO AFRONTAR UNA SEPARACIÓN MATRIMONIAL

Mi ex quiere ser mi amigo

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Esperanzas rotas, divorcios conflictivos, dificultades familiares,
gestión emocional cuando hay hijos en común,
comunicación y necesidades cuando hay hipotecas y bienes compartidos.

 

Algunos dicen que la boda son solo papeles, que si una pareja se quiere da igual estar o no estar casados. Pero lo cierto es que cuando una se casa, hay perspectivas que cambian. Una se puede sentir más segura en la relación, como que ya hay algo tangible que asegura la perdurabilidad de la pareja hasta el fin de los tiempos. Para bien o para mal, una boda no son solo papeles, pero tampoco garantiza ni el amor eterno ni siquiera una pareja de por vida. Y, de nuevo para bien o para mal, la familia de cada uno también tiene sus propias ideas y creencias en relación al matrimonio, y que a veces se pueden hacer muy presentes cuando hay o se prevé una ruptura.

 

Separación matrimonial

Así pues, cuando una relación matrimonial acaba se rompen esperanzas y creencias intensas y muy profundas. Esta ruptura puede suponer un shock, y un impacto aún más profundo si como parte de la pareja has estado intentando sacar a flote una relación que venía haciendo aguas desde hace tiempo. Puede haber amor o interés suficiente como para tirar adelante una relación que no funciona de manera ideal, pero cuando se ha invertido mucho por esa relación y finalmente fracasa (no me gusta hablar de fracaso, pero en esos detalles entramos en consulta) el impacto y desgaste emocional alcanza cotas insospechadas. Cuando una apuesta, sabe que puede perder, y cuanto más cree que vale la pena apostar por algo más sube la apuesta, y si gana, gana muchísimo, gana un marido, una pareja, una relación, una familia… pero si pierde también pierde de manera directamente proporcional a todo el esfuerzo invertido.

Separación matrimonial

Esta situación se complica si la pareja tenía en común posesiones, bienes materiales, hipotecas y, por supuesto, hijos. Tener hijos con tu ex supone probablemente la situación de mayor complejidad de una ruptura de pareja: existes tú, con tus ideas, creencias y sentimientos, tu pena o rabia, tu dolor… Pero también estás ellos, pequeños, frágiles, y entre dos aguas que se están separando. Conviene elaborar la ruptura de la mejor manera posible para mantener una relación cuanto menos sana con el padre de los niños en caso de compartir custodia, y también sana para que el niño no sea receptáculo de todas las tensiones entre los adultos.

Separación matrimonial