4 noviembre, 2016

CÓMO OLVIDAR A TU EX

Como dejar de llorar

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Pensamientos obsesivos y recurrentes,
gestión de la rabia, estrés-depresión, evitación,
cómo dejar de llorar, dormir mejor.

 

Esta es la pregunta del millón, cómo olvidar a tu ex… Cuando algo nos duele o es desagradable queremos que pase rápidamente, que desaparezca, que deje de perturbarnos. Eso es normal e incluso evolutivamente hablando deseable, pero el dolor tiene una función y una razón de ser: alertarnos de que hay algo que “reparar”.  Y la línea entre el dolor funcional y el excesivo y disfuncional es fina, pero existe. Es normal que después de una relación, especialmente si hemos sido la parte dejada, surjan ideas, pensamientos, imágenes y recuerdos de la persona con la que hasta hace poco compartíamos algo muy valioso en nuestra vida, y es normal que duela. Pero hay un punto en el que los pensamientos pueden hacerse excesivamente recurrentes, roben nuestra atención y energía de otras tareas, llevándonos a frágiles estados de ansiedad o depresión. Nuestro rendimiento en trabajo y estudios puede bajar, las relaciones con los demás se pueden ver limitadas al tema de la ruptura y podemos empezar a presentar episodios de insomnio. Si esto se prolonga en el tiempo, quizás es el momento de empezar a hacer algo al respecto.

No hay una sola manera de acabar con pensamientos recurrentes, porque cada persona es distinta, pero analizando qué tipo de pensamientos se presentan, cuando y cuáles son sus características nos ayuda a encuadrar el problema, y revisando cuales han sido las estrategias realizadas hasta la fecha para acabar con los pensamientos recurrentes nos puede dar la llave para plantear una estrategia definitiva y eficaz.

Estos pensamientos, como hemos dicho, a veces están relacionados con el dolor, en esos casos habrá que plantear una estrategia para sanar la herida, permitirnos pensar y llorar para que duela lo que tenga que doler y sólo así empezar a dejar de llorar. A veces están relacionados con la rabia, “¿Cómo ha podido hacerme esto?”, “¿Cómo he podido ser tan estúpida?”, “¡Yo no me merezco esto!”. Hay un sinfín de ideas y pensamientos que pueden hacer brotar nuestra parte más cruel, más salvaje, más violenta. En esos casos se trata de admitir que sentimos esa rabia y de saber gestionarla. En estos casos se trata de encontrar la manera más eficiente de vomitar toda esa rabia, de sacarla sin censura y liberarnos de ella pero sin manchar a nadie que no sea necesario. Los pensamientos recurrentes relacionados con el placer –qué me aportaba la otra persona a nivel personal, intelectual, emocional o sexual- también nos pueden atrapar, y en esos casos se puede generar una disonancia cognitiva que nos genere una enorme culpa por el hecho de ya que chocan las ideas “quiero dejar de pensar en mi ex” con “quiero estar con mi ex” o “quiero tener relaciones con mi ex”. En estos casos puede ser de gran ayuda visualizar lo positivo y negativo de la relación, dar el valor correspondiente a cada parte y no culparse por echar de menos algo positivo. Finalmente, aunque no menos importantes, también puede haber pensamientos relacionados con el miedo. No son los más habituales, pero suelen presentarse cuando hay temas de abusos y malos tratos. Estos casos son muy delicados y sería imprudente pretender en dos líneas apuntar a soluciones.